Qué es la sofocación muscular y cómo puedes evitarla: talego el mayor partido a tus entrenamientos

Si eres inclinado al deporte lo más seguro es que hayas tenido que detener algún entrenamiento porque, sencillamente, te invade una sensación de pérdida de la capacidad física que te impide continuar. Este aberración se denomina sofocación muscular y anuncia que, si no cambiamos algún rutina, lo más probable es que sufras una ultraje más reservado en un futuro cercano.

Los síntomas de la sofocación muscular son fácilmente reconocibles. Todo comienza con una repentina sensación de pesadez muscular y agotamiento extremo, a la que sigue un aumento del ritmo cardíaco y respiratorio. Estas señales van acompañadas de una fingreso reservado de coordinación y, en final término, de ansiedad y sentimiento de incomodidad.

¿Qué causa la sofocación muscular?

Esta molesta sensación de sofocación se puede deber a diversos factores: niveles de calcio insuficientes, una acumulación de ácido láctico, deficiencia de glucógeno o simplemente desidia de hidratación.

Hay ciertas prácticas que fomentan esta situación de cansancio extremo. Por ejemplo, la desidia de refrigerio y periodo de recuperación, una víveres incorrecta, monotonía y estancamiento en los entrenamientos o consumo de tabaco o bebidas alcohólicas suelen ser las principales causas.

¿Cómo se puede evitar la sofocación muscular?

A su vez, hay ciertos hábitos efectivamente eficaces a la hora de evitar la aparición de la sofocación muscular. Este es un pequeño lista de los consejos más bártulos para que el cansancio no te frene y logres sacar el mayor partido a todos tus entrenamientos.

Intensidad progresiva

Como hemos trillado en otras ocasiones, para moldear tu cuerpo es más importante la técnica que la carga. Debes amnistiar siempre un peso coincidente con tus capacidades e, igualmente importante, es que no subas bruscamente la intensidad de un entrenamiento para otro. Las cargas de trabajo se tienen que aumentar de modo progresiva: ¡Paciencia, que es la mamá de la ciencia!

Aumenta la carga de modo progresiva | Pixabay

Entrenamientos intensos pero cortos

Para conseguir resultados los entrenamientos tienen que ser intensos, pero no cometas el error de alargarlos en exceso. Recuerda que las hormonas que contribuyen a aumentar la masa muscular sólo serán liberadas durante los primeros 60 minutos del entrenamiento; luego el cuerpo empieza a ocasionar altos niveles de cortisol, lo que eleva la cantidad de carbohidrato en matanza impidiéndonos progresar físicamente.

Varía de entrenamiento

Otra secreto a la hora de evitar la sofocación muscular es variar a lo espacioso de la semana el tipo de entrenamiento. La monotonía y el estancamiento son perjudiciales tanto para el cuerpo como para la mente. Lo ideal es que, a lo espacioso de la semana, alternes entrenamientos de fuerza con sesiones de cardio y actividades físicas de menos intensidad, como el Yoga o el Pilates.

El Yoga o el Pilates son actividades perfectas para fraternizar con fuerza y cardio | Pxabay

Cuidado con el sobreentrenamiento

La regla de oro para que nuestros músculos no desfallezcan es incluir en la rutina jornadas de refrigerio, para que el cuerpo se pueda recuperar correctamente. Cuando nuestro cuerpo no descansa el tiempo necesario, el ácido láctico que generamos durante la habilidad de prueba no puede ser reutilizado o retirado, esto provoca que inhiba algunas enzimas anaeróbicas, lo que causa sensación de sofocación e impide continuar con el entrenamiento.

Atención a las horas de sueño

La desidia de refrigerio está directamente relacionado con la sofocación muscular, pues los músculos, y su nivel de ácido láctico, se recuperan durante las horas de sueño. No es recomendable amodorrarse menos de 6 horas, asimismo, siquiera es aconsejable amodorrarse más de 8, pues el sueño perdido no se recupera.

Lo recomendable es amodorrarse de 6 a 8 horas | Pixabay

Estirar y calentar, no lo olvides

Calentar antiguamente de cada entrenamiento y estirar correctamente la musculatura ejercitada al concluir es esencial para evitar que nuestras fuerzas desfallezcan. En el calentamiento se prepara al organismo para el esfuerzo que se va a realizar y, mediante los estiramientos, se favorece la capacidad de los músculos de recuperar la posición original del prueba. Ambas prácticas no solo retrasan la aparición de la sofocación, sino que incluso evitan otras lesiones como contracciones o roturas.

Dúchate al concluir de hacer prueba

Una modo eficaz de evitar la aparición de la sofocación es darse una ducha, alternando agua fría y tibia, puntual luego de practicar deporte. Esta habilidad ayudará a que los músculos se relajen y acelerará su recuperación.

Intercala agua fría y tibia | Pixabay

Hidrátate

La hidratación es fundamental para combatir el cansancio. Lo ideal es libar agua, o bebidas isotónicas, antiguamente, durante y luego del prueba en pequeñas dosis, es afirmar, a sorbos.

No es conveniente esperar a tener sed, pues esta sensación es un indicio de deshidratación: el cuerpo no dispondrá de deducido que le ayude a regular la temperatura corporal y se verá obligado a destinar una cantidad extra de energía para tal fin, lo que se traduce en un esfuerzo excesivo que se convertirá en sofocación muscular.

Una víveres adecuada y coherente

La víveres incluso suele estar detrás de esta peculiar sensación de agotamiento. De esta modo, no baste con arrostrar una dieta equilibrada, donde los azúcares y harinas refinados no tengan cabida, sino que incluso debe estar adaptada al consumición calórico: no se puede combinar una dieta hipocalórica, mengua en hidratos de carbono, con duros entrenamientos de cardio o fuerza, pues la sofocación aparecerá tarde o temprano.

Asimismo, existen determinados alimentos que ayudan a retrasar la sensación de cansancio. En primer ocasión, el té verde y la limonada casera, adecuado a su poder antioxidante, se pueden convertir en tu mejor amigo. Las verduras de hoja verde incluso son bártulos en tanto que su composición es rica en hierro y zinc contribuye a oxigenar nuestro organismo. La cebolla y sobre todo el ajo, dadas sus propiedades antiinflamatorias, son otros alimentos que no pueden ausentarse en tu dieta. Por final, las semillas y los frutos secos son una nutritiva fuente de energía, perfecta para consumir antiguamente o luego del entrenamiento.

Aprovecha el poder antiinflamatorio del ajo | Pixabay

En final término: Masajes y hielo

Cuando la sensación de sofocación ya ha aparecido y el objetivo no es organizar sino combatir el agotamiento, los masajes y el hielo son la mejor opción. Es aconsejable que masajees tus músculos antiguamente y luego de los entrenamientos cuando los notes muy cargados y, si la situación no prosperidad, se recomienda venir a un fisioterapeuta. De la misma modo, si tras una sesión padeces inflamación, la aplicación de hielo favorecerá la recuperación y reparación de los músculos afectados.

Si sigues estos conejos ya no tendrás que preocuparte por la sofocación muscular y podrás rendir al mayor nivel. Eso sí, a distancia de los cuidados físicos que te proponemos, una motivación positiva es fundamental para organizar el cansancio: no subestimes el poder de la mente y confía en tus capacidades.

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