¿qué debes tener en cuenta? — Mejor con Lozanía

La dieta mediterránea es un cierto fortuna para nuestra sanidad. Encima, seguir una dieta mediterránea hipocalórica tiene beneficios demostrados. A continuación, descubriremos qué debemos tener en cuenta para que sea saludable, efectiva y placentera. ¡Toma nota!

La dieta mediterránea, una fuente de sanidad

Son muchos los beneficios que la dieta mediterránea aporta a nuestra sanidad. La mayoría de ellos asociados a la prevención de enfermedades crónicas: obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, triglicéridos y colesterol elevados entre otros. 

A lo abundante de las últimas décadas, la dieta mediterránea ha sido objeto de un gran número de estudios científicos. Entre ellos destaca el estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea). En el se estudiaron los artículos de este patrón nutritivo en un total de 7400 pacientes a los que se siguió durante 5 abriles. 

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Predimed-plus, dieta mediterránea hipocalórica

“Seguir una dieta mediterránea pérdida en calorías y practicar actividad física de forma diaria ayuda a perder peso, aminorar el peligro cardiovascular y incluso a perseverar estos beneficios al agarradera de un año en pacientes con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico” 

Esta es la conclusión principal del estudio Predimed-plus, en el que incluso se observó que los pacientes que siguieron este patrón dietético presentaron “mejoras en  los parámetros de control del transformación de la carbohidrato, su perfil lipídico y algunos marcadores de inflamación; respecto a los pacientes que no lo siguieron”.  

Y estos resultados son esperanzadores para hacer frente  a las tasas crecientes de sobrepeso y obesidad que se están registrando en España en las últimas décadas. La enlace a la dieta (conseguir seguirla durante un tiempo abundante) es un punto esencia para poder perseverar sus beneficios a abundante plazo y mejorar en realidad nuestro estado de sanidad. 

Ahora que ya conocemos los beneficios de la dieta mediterránea y cómo una dieta con menos calorías puede ayudar a nuestra sanidad, veamos como lo ponemos en maña. 

Los 5 puntos esencia de la dieta mediterránea hipocalórica

Una restricción calórica no puede hacerse a costas de la calidad de nuestra dieta ni del seguridad de macronutrientes. Encima, es importante perseverar intactos los principios básicos de la dieta mediterránea para no perder sus artículos beneficiosos.

Para evitar caer en errores que pueden perjudicar nuestra sanidad seguiremos estos 5 consejos básicos. De esta forma, nuestra  dieta mediterránea hipocalórica será todo un éxito. 

1. Verduras, protagonistas de nuestras comidas

Verduras para una dieta mediterránea hipocalórica
Un parada consumo de verduras frescas es esencia para seguir el plan de provisiones que propone la dieta mediterránea.

Las verduras, hortalizas y frutas son una gran fuente de antioxidantes, fibra y valiosas vitaminas. Estos nutrientes  nos pueden ayudar a advertir enfermedades cardiovasculares y otros problemas de sanidad.

En una dieta mediterránea hipocalórica las verduras deben ser una de las bases de nuestra provisiones. Si representan aproximadamente la medio de lo que comemos y cenamos es una buena ración. 

Un truco para no decidir: tomar  una buena ensalada o unas verduras asadas de primer plato. Son ligeras, nos ayudan a hidratarnos y a eliminar líquidos. Por otro flanco, admisiblemente masticadas tienen un meta saciante gracias a la fibra que nos aportan.

Existen muchas hortalizas con las que elaborar ensaladas y otros platos muy variados. Algunas opciones son:

  • Tomates
  • Lechugas
  • Zanahorias
  • Pimientos
  • Cebollas
  • Champiñones
  • Pepino
  • Espinacas
  • Escarola
  • Rábanos
  • Apio
  • Calabaza
  • Calabacín
  • Berenjena

Solo tenemos que guardar los ingredientes extra, ya que si añadimos mucho pinrel, atún, maíz, aceitunas o pasta, dejarán de ser platos bajos en calorías.

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2. Desayunos nutritivos

Para seguir una  dieta mediterránea  pérdida en calorías no es necesario  restringir ninguna comida.  A la hora de desayunar podemos optar por una tostada de pan integral con tomate y grasa de oliva, acompañado de un poco de anca serrano, atún o una tajada de pinrel.  

Otra opción más que saludable es hacernos un bol de yogur o kéfir natural con fruta fresca cortada y un puñado de frutos secos.  

En todo caso intentaremos evitar el pan blanco, los cereales de desayuno, las galletas o el follón soluble. Suelen arrostrar grandes cantidades de azúcar y son alimentos muy palatables que nos pueden dar más anhelo al agarradera de un rato.

3. Huevos, legumbres y pescado: fuentes de proteína

Pescado
El pescado, al igual que los huevos y las legumbres, son fuentes saludables de proteína. Por eso, no deberían no asistir en esta dieta.

Para escoltar las hortalizas, lo mejor es nominar una buena fuente proteica de calidad. Pescado celeste o blanco y huevos son alimentos con pocas calorías que podemos cocinar de forma saludable. Encima, los alimentos ricos en proteínas tienen un meta saciante que nos dejaran llenos durante más tiempo.

Los pescados los podemos cocinar al horno, a la plancha o al vapor, y sazonarlos con especias o hierbas frescas para dar un toque extra de sabor. Por su parte, los huevos pueden ser cocidos o en tortilla.

Las legumbres incluso nos aportan buenas proteínas, por otra parte de fibra y minerales. Desde siempre han formado parte de la dieta mediterránea; sin incautación, ahora su consumo se está perdiendo. Por eso, es importante recuperarlo, ya que son muy beneficiosas para nuestra sanidad.

Podemos añadirlas  a nuestra ensalada, dos o tres días por semana, y obtenemos un plato combinado, completo y nutritivo.

4. Las grasas, siempre presentes en la dieta.

Las grasas son uno de los nutrientes que más energía aportan a nuestra dieta. Pero incluso son un nutriente esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo.  

Así que no es recomendable eliminar las grasas de la dieta aunque se trate de dietas hipocalóricas. Lo principal es hacer una buena alternativa y no pasarnos con las cantidades. 

El grasa de oliva  casto extra (AOVE) es una de las grasas más saludables que podemos encontrar. Así que esta será nuestra alternativa a la hora de cocinar y engalanar nuestros platos diariamente.  Podemos hacer deliciosas vinagretas caseras con zumo de citrón o naranja, vinagre y hierbas frescas. 

Los frutos secos incluso nos aportan grasas monoinsaturadas saludables. Encima, ejercen un meta saciante y aportan una buena cantidad de fibra, ideal para regular nuestro tránsito intestinal.  Será suficiente con un puñado al día en el desayuno o en la merienda. Lo mejor es que sean crudos o tostados. Nulo de fritos, con sal o de cocktails especiales para picar. 

5. Alimentos sanos y ligeros incluso entre horas

Ensalada de frutas
La fruta o los palitos de verdura son ideales para calmar el anhelo entre horas sin dañar la dieta.

Si eres de las personas que necesitan tomar poco a media mañana o media tarde, o sabes que estarás muchas horas sin poder tomar, tienes que planificarte admisiblemente. De lo contrario, podemos caer en la tentación de tomar lo primero que tengamos a mano, y que muchas veces suelen ser opciones poco recomendables.

Anticiparse a la situación y preparar poco diligente es la mejor idea para no romper la dieta mediterránea hipocalórica. Una estancia de fruta fresca, un puñado de frutos secos, un yogur natural o unos palitos de verduras con humus son la mejor alternativa posible. 

¿Ya tomaste tus apuntes? Ahora ya podemos ponernos manos a la obra y cuidarnos de verdad con la  dieta mediterránea. Por supuesto, te sugerimos acompañarla con prueba físico y buenos hábitos de vida.

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