Menús en la dieta: consejos para prepararlos diariamente

Uno de los factores que causan más dolores de vanguardia cuando cambiamos de hábitos de viandas es la distribución de las comidas. Los menús en la dieta son un tema que debes asimilar manejar. De no ser así el proceso se vuelve rutinario y podemos abandonarlo en cualquier momento.

Combinar aceptablemente los grupos de viandas, apuntalar que cada ingesta aporte los nutrientes que necesita nuestro organismo para funcionar correctamente, no saltarse ninguna comida y no repetir los alimentos es, verdaderamente, un trabajo duro.

Sin confiscación, cuando ya manejamos la información y ponemos en experiencia todo lo aprendido la dieta deja de ser un castigo, y empieza la etapa de absorber que todo este cambio en la viandas es una cambio para conquistar una vida más saludable.

A continuación, te daremos algunos consejos para que elabores tus menús en la dieta. No está demás recordarte que cualquier duda debes consultarla con un diestro.

Primero la distribución

Lo primero que debes tomar en cuenta es asimilar en cuántas comidas distribuirás tu dieta. El objetivo principal es que el menú se planifique bajo la expectativa de que sea nutritivo, sereno y sin ningún exceso o carencia.

Planificar tu menú con antelación te ayudará a organizar tu dieta.

En nuestro menú diario no debes saltarte las comidas. Siquiera puedes ocurrir muchas horas sin tomar. Por lo tanto, lo ideal es que organices tus menús en la dieta en 4 o 5 ingestas diarias. La intención es cuidar las cantidades y apuntalar que nuestro cuerpo tenga energía durante el día. La distribución de las comidas puede ser así:

  1. Desayuno, tentempié, merienda y cena.
  2. Desayuno, merienda, tentempié, merienda y cena.

Con esta planificación, tu cuerpo estará astuto para afrontar todas las actividades. Toma en cuenta que entre cada ingesta no deben ocurrir más de dos o tres horas.

Qué deben tener nuestros menús en la dieta

Para que todas las comidas sean nutricionalmente óptimas, es importante que nos aseguramos de que cada plato tenga los alimentos necesarios. Se tráfico de los siguientes:

Proteínas

Pueden ser de origen animal o vegetal. Las de origen animal son las carnes rojas, de aves, pescados, mariscos, huevos. Asimismo provienen de los lácteos y sus derivados.

Las de origen vegetal se pueden pescar de la combinación de las legumbres o granos con harinas que no sean refinadas. Es proponer, las de presentación integral.

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Hidratos de carbono o cereales

Arroz, pasta, pan, cereales, preferiblemente en su interpretación integral, para evitar todos los productos procesados y refinados. Puedes pegar galletas en las meriendas.

Grasas buenas

Considera las que provienen del pescado celeste, aceite de oliva, frutos secos, aceitunas y el aguacate. Con ellas puedes cocinar y sazonar ensaladas. Evita los aceites procesados, como el de mirasol.

Aguacate relleno de surimi.

Líquidos

No es nuevo que te aconsejemos que bebas entre 1,5 y 2 litros de agua. De esta forma ayudarás a que tus riñones funcionen eficazmente y evitarás la retención de líquidos. Puedes anexar con té y jugos naturales.

Vitaminas y minerales

Una buena guisa de incorporarlos a tus menús en la dieta es comiendo muchas frutas y verduras. Sin confiscación, todos los alimentos aportan grandes cantidades de vitaminas y minerales.

Asimismo puedes considerar los suplementos que venden en las farmacias. Ellos te darán un aporte exclusivo, el cual ayudará a que tu cuerpo tenga los niveles requeridos de energía en el día.

Atento a estos 6 consejos

1. Come pescado

Agrega, por lo menos, tres veces a la semana pescados a tu menú. Negociación de que en dos oportunidades prevalezca el pescado celeste.

2. Incluye las legumbres

Tres veces a la semana come legumbres. Es tanta la variedad que no te aburrirás, te lo aseguramos. Están las judías, lentejas, garbanzos, entre otros.

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3. Disfruta las frutas

Al día come, por lo menos, 5 frutas. No vale que repitas. Existen muchas, así que no cuentan las repetidas. En las meriendas encajan a la perfección. Si no, luego de cada comida principal. Negociación de que varíen a la semana. Cada temporada tiene su fruta predilecta, aprovecha esa opción.  El colorido que le dan a tu menú le dará más atractivo al plato.

4. Disminuye las carnes rojas

Las carnes rojas no son muy aconsejables. A muchas personas les resulta ficticio eliminarlas. Si este es tu caso, agrégalas a tus menús en la dieta una o dos veces al mes. Si los retos te llaman la atención, cómelas una semana sí, otra no.

Carnes rojas.

5. Menos grasas

Reduce las cantidades de grasas saturadas y harinas refinadas. Estos productos son dos de los principales causantes de enfermedades cardiovasculares.

6. En la variedad está el elegancia

Varía cada comida. Evita repetir los alimentos cada día. Existen muchas opciones, que te mantendrán motivado y entretenido. Solo necesitas un poco de creatividad.

Para una buena planificación

  • Realiza tus compras en función del menú semanal. Así no faltarán ingredientes cuando cocines.
  • Usa los ingredientes de temporada, así tus menús en la dieta serán muy nutritivos y gastarás menos metálico.
  • Evita las frituras. Varía los métodos de cocción. Es más saludable que cocines tus comidas a la plancha, al horno o al vapor.
  • Planifica tus menús en la dieta para una semana o dos semanas. Te ahorras trabajo y no sufrirás de estrés.

Con todos estos consejos verás que se te hará muy obediente planificar los menús en la dieta. Con esta estructura ahorrarás metálico, no te angustiarás al pensar en lo que debes cocinar, mantendrás a tu clan contenta y no te aburrirás de la comida. Hacer dieta debe ser un proceso placentero.