La Unidad d'Arrítmies del Trueta ha atendido 853 pacientes en el primer año de funcionamiento

La Unidad de Arritmias del hospital Josep Trueta de Girona ha dado 853 pacientes en su primer año de funcionamiento . Esta unidad, que se puso en marcha en diciembre de 2017, incluye la nueva sala de electrofisiología, dotada con un equipamiento de primer nivel y con aparatos de última generación, que permitió iniciar en el hospital procedimientos que hasta entonces no se hacían en Girona y la sala de marcapasos se implantan estos aparatos, actividad que hasta entonces se realizaba en los quirófanos.

De los más de 850 pacientes atendidos en el primer año, la mayoría, 524, han recibido atención a nueva sala de electrofisiología donde se han realizado 207 estudios electrofisiológicos, unos procedimientos diagnósticos que consisten en la inducción de arritmias los pacientes que sufren taquicardias supraventriculares, por determinar cuál es la causa que los provoca las palpitaciones.

Según los resultados del estudio, los pacientes deben seguir determinados tratamientos, como las ablaciones un procedimiento por el que se quema, mediante calor, el foco que genera las arritmias, por lo que este punto queda desconectado del resto del corazón. Más del 90% de los pacientes a los que se ha hecho una ablación no vuelve a tener arritmias por lo que la efectividad del tratamiento es muy alta.

En este primer año, el Trueta han hecho 146 ablaciones, de las cuales 115 han sido convencionales y 31, complejas . En estos últimos casos, las arritmias son más complicadas y el procedimiento necesita más trabajo técnico: hay que fusionar una imagen radiológica (de una tomografía computarizada o de una resonancia magnética) con la electricidad intrínseca del cuerpo, lo que se lleva a cabo a través de sistemas de navegación en los que es necesaria la intervención de ingenieros. A este tipo de ablaciones complejas, hay que dedicar más tiempo que en las convencionales, el paciente debe ser sedado y para hacerlas es necesario que haya más equipamiento tecnológico.

Desde que está en funcionamiento la nueva sala de electrofisiología de la Unidad de Arritmias también se han implantado 247 dispositivos cardiacos: 119 marcapasos a pacientes con bradicardia (frecuencia lenta del corazón) y 78 desfibrilador instaladores automáticos implantables (DAI) en pacientes con riesgo de muerte súbita, de los que 27 son Resincronizadores cardiacos implantados en pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada.

También se han implantado trece Resincronizadores sin desfibrilador, 30 monitores Holter a pacientes que sufren síncopes que hay que monitorizar durante unos años y se han hecho siete reimplantaciones de electrodos. Hay que tener en cuenta que, durante el 2018 en la sala de marcapasos se implantaron 329 adicionales.

El volumen de actividad realizada durante este año en la Unidad de Arritmias ha hecho necesaria la incorporación de un nuevo electrofisiólogos al equipo en enero. Aparte, los profesionales de la unidad también se hacen cargo de las consultas específicas de arritmias y del seguimiento de los enfermos a los que se les ha implantado algún tipo de dispositivo.

Además de estos procedimientos diagnósticos y terapéuticos que necesitan el equipamiento de la sala de arritmias, los profesionales de la Unidad también han hecho otras actividades, tales como 30 cardioversión (descargas eléctricas que tienen por objetivo restaurar el ritmo cardíaco normal), diez tests farmacológicos para determinar si los pacientes padecen el síndrome de Brugada y sed pericardiocentesis.

Los meses de mayor actividad fueron los de julio, septiembre y octubre. Durante estos primeros meses de actividad, de entre todos estos procedimientos se han producido tres complicaciones durante la implantación de alguno de los dispositivos cardiacos, que se resolvieron satisfactoriamente.

De los estudios electrofisiológicos se ha determinado que los diagnósticos más frecuentes han sido las alteraciones del ritmo por taquicardia (frecuencia acelerada) de la parte de arriba del corazón que se presentan de forma intermitente, y la pérdida de conocimiento o síncope.

Evitar desplazamientos en Barcelona

El jefe de servicio de Cardiología, Ramon Brugada, destaca que «estamos dando servicio a una población que antes tenía que ir a Barcelona» . Así, los pacientes a los que se tenía que hacer un estudio electrofisiológico «debían ingresar en el Trueta, pasar una noche y al día siguiente ir en ambulancia a algún hospital de Barcelona donde los hacían el procedimiento; después volvían al Trueta, pasaban una noche más y después iban a casa ». Ahora, en cambio, «estos pacientes vienen a las 8 de la mañana, los hacemos el procedimiento y están en casa a la hora del almuerzo; con seis horas, tienen todo el procedimiento acabado ».

Brugada añade que también ha supuesto un salto cualitativo para los pacientes que deben someterse a la implantación de algún dispositivo cardíaco, especialmente los DAI. «Estos pacientes antes debían ingresar días, o incluso semanas, en el Trueta, esperando hasta que en algún hospital de Barcelona pudieran poner el desfibrilador». Ahora, estos pacientes «si necesitan el DAI se lo ponemos aquí y ya está».

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