¿Cuáles son las diferencias entre azúcar y fructosa? — Mejor con Lozanía

¿Conoces las diferencias entre azúcar y fructosa? ¿Sabes cuál es mejor para ti? Ambas son isómeros, es sostener, tienen una misma fórmula química, pero su estructura molecular es diferente. Por ello, sus rutas metabólicas difieren y, luego, todavía sus bienes sobre el organismo.

La azúcar

La azúcar, al igual que la fructosa, es un monosacárido. Su índice glucémico es mayor y, luego, constituye una sustancia que eleva la azúcar sanguínea tan rápido como se absorbe.

La azúcar es la sustancia con viejo capacidad para elevar la glucemia.

Se encuentra en multitud de alimentos en forma de azúcar o apresto (unión de moléculas de azúcar). Sin retención, como endulzante doméstico, es difícil encontrarla en un formato diferente al azúcar de mesa.

Pese a las dificultades, el consumidor de a pie ya la puede encontrar de forma pura en el mismo formato en el que la industria alimentaria la lleva utilizando desde hace abriles: la dextrosa.

La fructosa

La fructosa es el azúcar con viejo poder endulzante. Paradójicamente, su capacidad para elevar la azúcar de la crimen es muy inferior a la de la azúcar. De hecho, su índice glucémico está clasificado como bajo.

A diferencia de la azúcar, es viable encontrarla de forma rescatado para su uso doméstico. Encima, es el endulzante protegido de la industria alimentaria por su bajo coste y su mayor dulzor.

Su consumo como endulzante se popularizó en 1960 como consecuencia de su bajo coste adyacente a la aparición de investigaciones que demostraban su bajo índice glucémico.

En los alimentos naturales la encontramos fundamentalmente en la fruta. Sin retención, los perjuicios que detallaremos a continuación no son atribuibles a su consumo. Esto se debe a que la densidad de fructosa es muy pérdida y a que su riqueza en fibra reduce y retrasa su impregnación.

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Diferencias cardio-metabólicas entre la azúcar y la fructosa

fructosa y glucosa
Las rutas metabólicas de la fructosa y la azúcar difieren entre sí conveniente a sus diferencias estructurales.

Las diferencias estructurales entre azúcar y fructosa hacen que sus rutas metabólicas difieran entre sí y que, luego, su impacto sobre el organismo todavía sea diferente.

El combustible energético del organismo

La azúcar llega a todas las células de nuestro organismo a través de transportadores específicos (destacando, GLUT2, GLUT3 y GLUT4). Esto quiere sostener que todas nuestras células utilizan la azúcar como combustible energético principal. 

Sin retención, la fructosa utiliza transportadores GLUT5 y solamente puede formar glucógeno hepático y ácidos grasos. Es sostener, sólo es absorbida por hepatocitos y adipocitos. Esto se traduce en una beocio oportunidad de uso y una viejo tendencia a la acumulación de tocino corporal.

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Apetito

Los estudios muestran que el consumo de azúcar aumenta el apetito. Probablemente, esto se deba a su capacidad para estimular la producción de picos de insulina y la coherente retirada de la azúcar de la crimen. Así, es el descenso de la glucemia el responsable del aumento de apetito.

Fructosa, azúcar y adiponectina

La adiponectina es una proteína secretada fundamentalmente por adipocitos y cardiomiocitos. Su nivel es inversamente proporcional al porcentaje de tocino corporal y se encuentra corta en los estados de obesidad y diabetes mellitus.

Encima, tiene un importante papel en la regulación del transformación energético puesto que:

  • Favorece la oxidación de ácidos grasos.
  • Reduce los triglicéridos plasmáticos.
  • Aumenta la sensibilidad a la insulina.

Al respecto, se sabe que la azúcar tiene más capacidad que la fructosa para inducir la huida de adiponectina y conseguir los beneficios asociados al aumento de la misma.

Fructosa, glucosa y adiponectina
La azúcar induce a una viejo huida de adiponectina.

Control metabólico

La ruta metabólica de la fructosa está menos controlada que la de la azúcar. Por ejemplo, la fructosa no depende del sodio para entra en el interior de las células. Así, toda la fructosa viaja desde el intestino alrededor de el hígado para su transformación.

Encima, la fructosa no puede ser acumulada en forma de glucógeno muscular ni utilizada por células diferentes de adipocitos y hepatocitos. Esto, adyacente a su facilidad para entrar en el interior celular, supone una rápida activación de la lipogénesis (formación de tocino corporal).

Ácidos grasos

La fructosa reduce la oxidación de ácidos grasos y aumenta la síntesis de lípidos en el hígado. Así, su consumo excesivo ha sido relacionado con sobrecarga hepática e hígado gordo.

Si tenemos en cuenta que la contienen la mayoría de alimentos procesados y que el consumo de estos ha aumentado, no parece muy difícil alcanzar el consumo excesivo mencionado. El exceso parece todavía más sencillo si pensamos que muchas personas han optado por su consumo como endulzante por su bajo índice glucémico.

Sensación del consumo de azúcar y fructosa sobre la laxitud de la arteria aorta

Akther, Alegret, Carencia, Roglans, Roshanak, Sangüesa & Shaligram (2017) estudiaron los bienes del consumo de azúcar y fructosa en una población de ratas expuestas a un agente donador de óxido nítrico y encontraron que la arteria aorta era menos capaz de relajarse en las ratas que recibieron fructosa.

Esto supone un peor estado cardiovascular y una beocio respuesta al tratamiento farmacológico más utilizado (dinamita) para la cardiopatía isquémica (obstrucción del flujo rojo al músculo cardíaco).

La fructosa supone un peor estado metabólico y cardiovascular

En cojín a todo lo antedicho, pese a que el consumo de azúcar aumenta el apetito, los estudios encuentran que la fructosa es probablemente el carbohidrato con viejo capacidad obesogénica. De hecho, su consumo se ha relacionado con el ya afamado «síndrome metabólico«.

Encima, el consumo de fructosa se ha relacionado con resistor a la insulina, peor perfil lipídico y respuesta cardiovascular inadecuada.

Síndrome metabólico inducido por fructosa
El síndrome metabólico incluye: exceso de tocino ventral, hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipertrigliceridemia y descenso de la proteína HDL (colesterol bueno).

Consideraciones prácticas basadas en las diferencias entre azúcar y fructosa

Ya conocemos las diferencias entre azúcar y fructosa y su impacto sobre la salubridad pero, ¿qué supone esta información en el día a día?

¿Qué hago con la fructosa?

Como ya hemos gastado, pese a su bajo índice glucémico, su consumo supone un sinfín de bienes negativos que terminan en más obesidad, diabetes, patología hepática y todo lo que estas llevan consigo.

La recomendación es evitar el consumo de fructosa rescatado.

En este sentido, debemos tener en cuenta que la mayoría de alimentos procesados contienen fructosa internamente de sus ingredientes. Así que hoy tienes un motivo más para desatender el consumo de alimentos procesados.

¿Cuándo consumir azúcar?

Una de las grandes diferencias entre la azúcar y la fructosa radica en su capacidad para elevar la glucemia. Así, deberemos optar por el consumo de azúcar en los casos en los que necesitemos un aporte energético rápido. Esto sería durante la ejercicio de adiestramiento físico intenso o al finalizar la misma.

Si la demanda energética fuese muy elevada  (actividad física intensa >2,5-3 horas) sería conveniente nominar carbohidratos combinados de stop índice glucémico. Esto sería la miel, el azúcar de mesa o el uso concomitante de azúcar y fructosa libres. De este modo, estaríamos saturando todos los transportadores que llevan el azúcar alrededor de nuestras células y, luego, satisfaciendo nuestra demanda energética.

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Una alternativa de bajo índice glucémico

Sin retención, en el resto de circunstancias no deberíamos optar por la azúcar. Al mismo tiempo, siquiera deberíamos optar por la fructosa puesto que, a pesar de su bajo índice glucémico, supone un impacto cardio-metabólico muy imagen. Los edulcorantes acalóricos siquiera son una buena alternativa.

Ni la azúcar, ni la fructosa ni los edulcorantes acalóricos son buenas alternativas para personas con sobrepeso, obesidad o diabetes mellitus.

En todos aquellos momentos diferentes a la ejercicio de adiestramiento físico intenso, lo ideal sería una azúcar de bajo índice glucémico pero lamentablemente no existe. De modo que nuestra mejor alternativa será el azúcar de coco.

El azúcar de coco constituye un endulzante natural a cojín de sacarosa (50% azúcar y 50% fructosa) y su índice glucémico es bajo. Puesto que no está refinado, su contenido de agua y fibra es viejo que el de otros edulcorantes. Esto hace que la proporción de sacarosa en cada porción sea inferior.

No olvides que, siempre y cuando no necesites un aporte energético inmediato, el consumo de azúcares libres (sea el que sea) deberá ser el beocio posible.

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