Crean un servicio de teleassistncia para personas mayores que detecta caídas dentro y fuera de casa

Tres ingenieros informáticos catalanes han creado un servicio de teleasistencia domiciliaria para personas mayores que permite detectar caídas dentro y fuera de casa y avisar a los familiares mediante una alarma que les llega al móvil. La iniciativa, bautizada como SeniorDomo, se empezó a gestar hace tres años a raíz de la experiencia personal de dos de los tres fundadores, los hermanos Pedro y Ángel Puertas, de Barcelona. Su padre, enfermo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), quería envejecer en casa y ellos buscaron la fórmula para hacerlo posible. Los hermanos Puertas son alumnos de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC) y han hecho crecer el proyecto en paralelo a los estudios, y completa el núcleo fundador Jordi Merced.

SeniorDomo tiene actualmente 12 trabajadores, entre profesionales del sector de la tecnología y la dependencia, y recientemente ha sido distinguido con dos de los premios que concede la UOC a iniciativas innovadoras, al mejor proyecto con impacto social ya la mejor presentación.

El servicio requiere cuatro elementos: un reloj, un intercomunicador, un llavero y una aplicación móvil para los familiares. El reloj tiene un botón de auxilio que el usuario puede pulsar cuando necesite ayuda y que incorpora una serie de sensores que permiten detectar caídas, producidas de manera accidental o consecuencia de una pérdida de conciencia, como por una lipotimia. Si el reloj detecta un cambio brusco de altura con impacto y ausencia de movilidad durante 30 segundos, activa una alarma que los familiares reciben en el teléfono.

Mientras tanto, el equipo de SeniorDomo se pone en contacto con el usuario mediante varios intercomunicadores desplegados en su domicilio, si es que está en casa; avisa a los familiares (que habrán dicho previamente quién tiene llaves ya qué hora se le puede llamar) y activa el protocolo en caso de emergencias, en coordinación con el 112.

Otro elemento de la aplicación es el sensor de presencia en el domicilio, del tamaño de una moneda de euro, que se puede enganchar a las llaves, el bastón, el andador o en el bolso de mano, y que puede tener un GPS para precisar exactamente en qué calle se encuentra el usuario.

La aplicación que tienen los familiares también permite hacer un seguimiento de las actividades diarias de la persona mayor. Por ejemplo, indica si hace mucho tiempo que está fuera de casa o si acaba de salir o entrar en el domicilio, y permite ver exactamente dónde está y si ha solicitado ayuda fuera de casa. Los familiares también reciben al móvil informes de seguimiento por parte de un trabajador social, que se pone en contacto con la persona mayor por teléfono o de forma presencial, según la tarifa contratada.

La empresa, con sede en Barcelona, ​​está en contacto con varios inversores y empresas de capital de riesgo para difundir el proyecto más allá del área metropolitana, donde están centrados actualmente. La previsión es expandirse al resto de Cataluña a partir de 2020 y ofrecer más servicios para hacer posible envejecer en casa "con la máxima autonomía y bienestar posibles».

«Hablar que nos hacemos mayores parece que sea un tema tabú. Parece que tengamos que esperar mucho para hablar en casa de la vejez », reflexiona Ángel Puertas, cofundador del proyecto. Destaca que es «muy útil al comienzo del proceso de envejecimiento", si bien reconoce que son pocos los que usan el servicio como precaución. La mayoría de usuarios son personas que han sufrido alguna caída en casa, que han sido operadas recientemente o que se han quedado viudas.

Si bien SeniorDomo es un servicio que ayuda a mejorar la calidad de vida del usuario, Puertas aconseja los familiares que hablen con el usuario sobre la necesidad de incorporar un dispositivo como este: «no deja de ser una realidad nueva en la que el usuario tiene que admitir que necesita ayuda, y si esto no se habla antes puede haber situaciones de rechazo».

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